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3 cosas que aprendí dando charlas en Universidades.
Por mi condición de mamá homeschooler en una época en la que en España éramos muy pocos (seguimos siendo pocos, la verdad) y habiendo sido socia fundadora, presidenta y vicepresidenta en varias ocasiones de la asociación de educación en casa mayoritaria en España, con relativa frecuencia me han invitado a dar charlas en Universidades, tanto en Congresos, como en diferentes ocasiones me han invitado a que fuera a dar una charla o una clase a un aula directamente, dentro del programa que X profesor impartía. A veces he ido en persona, otras veces me he conectado por videoconferencia a través de Skype con el aula en cuestión. Y de estas experiencias colaborando de diversas formas con facultades de ciencias de la educación de diferentes lugares de España he aprendido 3 cosas que son aplicables a diversos ámbitos de nuestra vida, y especialmente a nuestro emprendimiento:
- Comparte experiencia y pasión, eso es lo que importa y lo que la gente desea escuchar. Un título universitario no garantiza nada. Cualquier gilipollas puede no solo tener un título, si no incluso trabajar en una universidad formando a futuros profesionales y/o expertos a pesar de ser él o ella mismo una patata en su especialidad. En realidad eso ya lo descubrí cuando yo estudiaba mi carrera, que había cada cateto o estúpido que tb se sacaba el título que daba pánico, y cada profesor que hubiera sido mejor que en lugar de dedicarse a la docencia se hubiera dedicado a la investigación, o a un trabajo que no implicara preparar a jóvenes para su futuro, porque sus habilidades de transmisión de conocimiento eran muy limitadas, y sus ideas respecto a ciertas corrientes de pensamiento actuales también. Esto cuando vas a dar charlas a congresos, donde te relacionas con otros expertos del mismo o parecido ámbito, se hace aún más patente. He ido a varios congresos de educación, estilos de aprendizaje, innovación educativa... y es muy llamativo como la mayoría de expertos invitados que van no tienen ni idea sobre educación en casa, por ejemplo, y se pasan todo el rato que estoy allí preguntándome de todo. Incluso los participantes, en su gran mayoría estudiantes de magisterio, pedagogía o profesionales de la enseñanza, tienen una gran curiosidad, ya que en sus facultades no suelen verse alternativas a la escuela tradicional apenas, y en su desempeño profesional posterior, menos. Se supone que en los congresos invitan a expertos que están a "la última", pero es muy fácil que no, que algunos estén con suerte a "la penultima" y luego que te encuentres con algunos que son auténticos dinosaurios que son muy agradables, muy majos, y muy bien conectados con los organizadores del congreso, pero vamos, que si se quedaran en su casa nadie lo iba a notar porque no aportaban nada nuevo. Así que lo dicho, un título, si luego no hay una experiencia, unas ansias por conocer, descubrir y transmitir, no sirve para nada. De hecho a mí siempre que me invitan a un congreso o a un aula universitaria lo hacen por mi experiencia, no por mi título, que entonces solo iría a hablar de la Edad Media, cosa que no hago, y sin embargo siempre me felicitan y todos me dicen que les he aportado cosas que jamás hasta ese día habían podido ver en la carrera, así que para aportar tu grano de arena necesitas "vivir", disfrutar con lo que haces y estar dispuesta a compartir tu experiencia, el papelito que tengas colgado en tu despacho, no significa nada si detrás no hay pasión y trabajo continuado. Cuando un experto habla de su pasión, casi nunca habla de su título, si no de lo que hace y le apasiona. Se puede ser experto en algo sin haber pasado por un proceso más burocrático que formativo como es la Universidad. La Vida es mucho más interesante, y si hay algo que te apasiona y que es tu vida a diario, compártelo, va a haber gente interesada en ello, incluso puede que las universidades.
- Aunque creas que eres el último mono, atrévete a hacer propuestas, muchas veces la gente es mucho más receptiva de lo que piensas a tus ideas si realmente aportan valor. Cada vez que me han invitado a un aula, ya sea yendo en persona o cuando me he conectado por Skype, la propuesta ha surgido de un estudiante, de un alumno que ha buscado información sobre homeschooling, ha sacado el tema en su clase, a los compañeros y al profesor/a les ha interesado, y entonces, ya sea un estudiante, o el profesor directamente, ha acabado contactando conmigo, y hemos podido disfrutar de esta colaboración que ha sido enriquecedora para todos. El estudiante se supone que no tiene poder en el aula, pero eso no es cierto, muchas veces hay profesores, personas, que sí son receptivos a propuestas interesantes. Esto no pasa solo en un aula de universidad, pasa en todos los ámbitos, si tus ideas son buenas, propón aquello que desees, no tienes nada que perder, y sí mucho que ganar.
- Ser accesible y cercana te aporta mucho más que ir de diva. Cuando eres accesible, dejas que al terminar tu ponencia los estudiantes y otros participantes del evento se acerquen, hablen contigo, incluso te quedas a tomar café o un cóctel, contestas a sus preguntas, etc, puedes escuchar y aprender de todo lo que los demás te dicen. Una pregunta muchas veces te está dejando ver lo que pasa dentro de esa persona, una pregunta repetida muchas veces te deja conocer el imaginario colectivo respecto a un tema. Compartir con los demás te va a resultar muy enriquecedor, y es una lección que aprendes y te sirve para muchas cosas en tu vida. Los congresistas que van de divos y solo se relacionan con los organizadores, ponentes y poco más se pierden mucho. Total, normalmente ya hay una comida para los ponentes, así que allí ya podrás debatir con ellos lo que desees, pero no te pierdas la parte cercana con la gente que ha acudido con verdadero interés para aprender. Eso puedes extrapolarlo a tu emprendimiento, un hobby que tengas, etc. Ser cercana siempre te da un extra, no te lo pierdas.
En resumen, aprendí que lo que más importa es lo que vives, que tú puedes siempre aportar y que debes atreverte a ello, y que relacionarte con los demás sin prejuicios es una gran ganancia en muchos ámbitos de tu vida. Espero que mi experiencia te pueda ayudar y te lances a proponer, compartir y ayudar, desde tu experiencia, tu pasión, y tu cercanía. Somos muchos queriéndote escuchar.
Azucena Caballero
5 Consejos Básicos para enseñar idiomas a tus hijos educando en casa
El punto de partida para aprender cualquier idioma, es estar expuesto el mayor tiempo posible al mismo. No importa si son varios a la vez, contrariamente a lo que se cree, el niño no se hace ningún "cacao" al escucharlos a la vez, sino que su universo lingüístico se amplía.
1. Si la familia es bilingüe hablar siempre con los niños en los idiomas nativos de los padres. Nosotros hablamos desde siempre con los niños en ambos idiomas, español y rumano. Nos ayudó mucho el educarlos en casa y no llevarlos a una guardería. Sé que hay muchos padres que piensan que los niños "socializan" allí, pero no siempre es eso cierto y además se pierden oportunidades que sólo ofrece la familia y su entorno para el aprendizaje de los pequeños, y una de ellas es el bilingüismo.
Es decir, puede ser que las ventajas de que los bebés pasen su primera infancia con sus respectivas familias pueden ser mayores que las que ofrece el ir a una guardería.
2. Empezar a hablar el idioma respectivo con el bebé desde que nace y no renunciar nunca a ello.
Son dos errores que cometen muchos: dejar para más tarde la comunicación en un idioma con el niño y/o renunciar a hablarlo cuando ven que el niño les contesta en otro idioma diferente.
En el primer caso lo que nadie se da cuenta es que nuestro cerebro identifica las personas no sólo por su cara o su voz, sino por otros factores; uno de ellos es el idioma con el que comunicamos con esta persona. Una vez formada la relación de identificación esta se queda para siempre. Por dar un ejemplo, pongamos que nos hemos acostumbrado a hablar con una persona en su idioma al que dominamos bien, pero no es el nuestro materno. Después de un tiempo esta persona se decide aprender el castellano y al cabo de pocos meses puede hablarnos en nuestra lengua. Pues bien, este cambio nos costaría a ambos porque los dos estamos relacionando a la otra persona con un idioma en concreto.
Por lo tanto respetar siempre, si es posible, la relación persona-idioma. Es decir, si la madre habla en una lengua, y el padre otra, aunque sepan cada uno el idioma del otro, cuando se dirigen al niño que lo hagan en el idioma con el que empezaron a comunicar con él. Para el bebé al principio es mucho más fácil distinguir las lenguas así.
En el segundo caso lo importante es tener en cuenta que, incluso cuando el niño empiece a hablar y conteste en el otro idioma (siempre hay uno al que se está expuesto más, y va a ser el idioma prevalente) hay que seguir hablando en el idioma con el que se empezó porque incluso así él seguirá aprendiendo escuchándoles a ustedes y así acumulará más conocimientos para comprender (elemento pasivo del aprendizaje de un idioma) aún cuando le costará comunicarse en el mismo (elemento activo del aprendizaje de un idioma).
3. Aprovechar los medios de comunicación para exponer a los niños a otros idiomas.
Lo ideal sería empezar a los 3-4 años con dibujos animados en otros idiomas.
Es la edad perfecta para introducir idiomas nuevos, sobre todo a través de los dibujos o algunos juegos, mucho mejor que los típicos libritos tipo diccionario que son bastante más aburridos para los niños. Nosotros veíamos los dibujos animados en inglés (algunos en francés, o alemán o italiano, pero el porcentaje era menos ya que la producción en sí de dibujos animados es mayor en inglés) y, al principio, los primeros años, cada vez que veíamos una película o serie nueva, yo traducía o leía los subtítulos por encima para que los niños entiendan los diálogos. Es verdad que no era fácil, pero resultó un buen ejercicio luego para mi trabajo ocasional de traductora, aparte de la ventaja obvia para mis hijos de familiarizarse con el inglés.
Cuando crecieron y después de aprender a leer, ver cine o filmes TV en V.O. no sólo que les ayudó a aprender más, sino que aceleró el proceso de lectura rápida - se acostumbraron en seguida a leer los subtítulos y esto les ofreció gran destreza con la lecto-escritura en general.
Desde hace unos años nosotros ya leemos ahora los subtítulos en inglés si las películas vienen con esta opción - esto ayuda para acostumbrarse con la estructura gramatical y la ortografía del idioma.
Ahora nos atrevemos a escuchar cadenas de radio extranjeras aunque haya palabras que nos perdamos. Es igualmente un buen ejercicio, pero hay que probarlo una vez se hayan adquirido conocimientos más complejos del idioma, de otra forma puede ser frustrante.
4. Viajar al extranjero si es posible.
No siempre resulta fácil, pero si se puede encontrar una buena oferta de viaje o se pueden visitar familiares o amigos que viven en otros países y luego, una vez allí, lanzarnos a comunicarnos con los nativos aún sin saber perfectamente la lengua respectiva, es aconsejable hacerlo todas las veces que sea posible.
5. Relacionarse con amigos nativos lo más frecuentemente posible para acostumbrar a los niños a otros sonidos y a otros idiomas o para reforzar lo aprendido a través de otras vías.
En nuestro caso pudimos hacer amistades con personas de varios países; nos comunicábamos en presencia de los niños en inglés, en francés, en alemán, en italiano (aún con conocimientos rudimentarios de algunos de los idiomas) y los pequeños se criaron acostumbrados a escuchar varias lenguas. Eso les da ahora bastante facilidad a la hora de adquirirlos posteriormente, incluso sin hacer estudios estructurados, simplemente "pillar al vuelo" frases, palabras, oraciones en otros idiomas, sobre todo cuando estamos de viaje.
Homeschooling: la trampa de la comparación.
Cuando educamos en casa todos queremos hacerlo lo mejor posible, para eso los sacamos del cole. Además queremos que nuestros hijos estén altamente motivados estimulados incluso, y que les encante todo, y que todo sea fácil y bonito, pero no siempre es así, como en todo, hay altibajos de todo tipo. Además, como estamos en casa, para inspirarnos y coger ideas empezamos a mirar lo que hacen otras familias, seguimos blogs, tablones de Pinterest, perfiles de Facebook, etc, y muchas veces nos dan ideas estupendas, pero ¡ojo! porque es tan fácil caer en la trampa venenosa de la comparación...
- Miras demasiado los blogs de otras, casi te obsesiona ver lo que hace Fulanita.
- Te inspiras demasiado en los blogs y en los comentarios de otras en lugar de observar y escuchar lo que le interesa realmente a tus hijos y estirar de ese hilo.
- Te sientes mal porque tus hijos no hacen tal o cual cosa que hace Fulanito, o Menganito, o porque no le gusta eso tan interesante que le gusta a Pepito...
Soluciones:
- Deja de mirar tantos blogs y tantos tablones de Pinterest, solo te están quitando tiempo y haciendo creer que hay algún tipo de estándar al que hay que llegar. Educas en casa para hacerlo a la medida de tus hijos, así que si Menganita hace con sus hijos unas esculturas de papel maché que son preciosas e ingeniosas, alégrate por ella, por su familia y por su talento. Pero tú no eres Menganita, y tus hijos son únicos y diferentes. ¿Que les motiva a ellos? ¿Qué les divierte? ¿Qué les apasiona?
- Presta atención a tus hijos. ¿Qué te cuentan? ¿Sobre qué te preguntan? ¿A qué juegan? ¿Qué película o documental quieren ver una y otra vez? Si en el blog de otra se pasan el día leyendo y a tu hijo lo que le gusta es salir a recoger piedras ¿qué es mejor, compararte y comprar una novela o salir a coger piedras y comprar un manual de minerales y otro de fósiles y sacarle partido a lo que sí le motiva a tu hijo? Escucha a tu hijo, déjale ser el mismo, déjale seguir su ritmo, sus inquietudes, potencia lo que le encante, y déjale desarrollar su talento natural. Para eso no puedes compararle con nadie, solo centrarte en sus gustos y alentarle a seguir con lo que más le guste, sea lo que sea. Si a tu hijo le encanta cocinar, es algo tan valioso para el ser humano como si le encanta construir. Todos somos necesarios, los cocineros, los arquitectos, los agricultores, los médicos, los botánicos, los escritores... Todos somos importantes. Valora a tu hijo tal y como es, sin cambiarle nada, y ayúdale a desarrollar su pasión.
- No te preocupes por lo que le guste a otro, o lo que haga otro. ¿Cambiarías a tu hijo por Pepito? ¿A qué no? Pues tu hijo va con el paquete completo, incluyendo sus gustos y sus aficiones. ¿Conoces mucho a Fulanito y Menganito, esos que ves en un blog? ¿Sabes porqué les encanta X cosa o se dedican a tal otra? ¿Te sientes mal porque parece que tus hijos pierden mucho tiempo? Mira, jugar no es perder el tiempo. Cada persona es diferente, y es lo maravilloso del ser humano, que nos gusten cosas diferentes. Apaga el PC, sal a la calle con tus hijos, ves de excursión, de viaje, enséñales lo que a ti te gusta, comparte con ellos horas, aficiones, descubre qué quieren conocer, que desean aprender, y enfócate en eso como si fuera lo más importante de tu vida, te sorprenderá todo lo que tus hijos realmente hacen o pueden hacer, lo interesantes que son, la curiosidad que tienen, y lo maravilloso que es compartir con ellos lo que de verdad les interesa y no la manualidad, proyecto o afición de otro que compartió una bonita imagen en un blog. Pon a tus hijos y sus intereses primero, y ellos te enseñarán el camino.
Azucena Caballero
Colaboradores de la Pedagogía Blanca I
Si me sigues en Facebook, Twitter o Pinterest, seguramente ya sepas que estoy embarcadísima en un nuevo proyecto de coaching educativo apasionante y motivador que va a ser una formación maravillosa para las personas que opten por unirse a la Pedagogía Blanca.
Hoy te traigo a algunos de sus colaboradores, para que vayas conociendo un poco más del proyecto. Verás que hemos reunido a lo mejor de lo mejor de todo el país:
Hoy te traigo a algunos de sus colaboradores, para que vayas conociendo un poco más del proyecto. Verás que hemos reunido a lo mejor de lo mejor de todo el país:
10 cosas importantes que aprendí como madre educando en casa
Cuando empezamos a educar en casa el motivo del que fui más consciente fue el hecho de ser familia bilingüe y desear cuidar la transmisión (casera) de mi idioma materno. Los otros motivos no confesados - porque ni yo misma era consciente de ellos en aquel momento - eran nuestros deseos de disfrutar de nuestros hijos y ellos de nosotros, mi convicción de que con estas edades todavía necesitaban a sus padres y su protección mucho más de lo que admiten los "expertos" convencionales y mi desconfianza subconsciente hacia el sistema educativo actual.
La sorpresa es - ¡hace unos años, cuando tomé consciencia de ello para mí eso fue una verdadera revelación! - que yo también aprendí muchas cosas importantes e interesantes en este proceso.
Aprendí que a lo largo del desarrollo de esta experiencia todos aprendemos y estudiamos y practicamos desde todos los puntos de vista, emocional, intelectual, familial y social.
Aprendí que no existe una relación de educación-aprendizaje verdadera si no nos respetamos recíprocamente.
Aprendí que la madurez y el sentido de la responsabilidad no vienen con los años, sino por las experiencias vividas ....
Igualmente la disciplina no se impone desde fuera, sino que se forja lentamente desde dentro aunque en este proceso se reciben importantes retroalimentaciones que actúan como estímulos para que los propios miembros de la familia sean los protagonistas, cada uno desde su punto de vista.
Aprendí que aprender no es responsabilidad sólo de los niños, sino de los padres también, que hay que contestar a las preguntas aunque a veces la respuesta empiece por "No lo sé" y siga con "Déjame mirarlo en un libro, en Internet, o déjame preguntarle a otra persona"… y no hay que dejar solos a los niños en el proceso de descubrimiento del mundo, pero tampoco hay que atosigarlos, ni cortarles las alas y los sueños, ni empujarlos antes de que estén preparados.
Aprendí que, por muy pequeña que sea la criatura a la que cuidamos, hay que respetarla, y hay que cubrir sus necesidades y respetar sus procesos de maduración, crecimiento y aprendizaje.
Y aprendí que no hay que tener miedo a equivocarse, que hay que colaborar y acompañar y las cosas siempre salen bien - ¡aunque no de la forma esperada! - porque se aprende de cualquier situación y conflictos: se aprende cómo solucionar los problemas, cómo resolver un conflicto, cómo encontrar una salida a algo que parecía bloqueado.
Aprendí a ser optimista y realista a la vez y a transmitirle esto a mis hijos para que aprendan a ver la vida de una forma sana y armoniosa, a pesar de todos los problemas existentes.
Aprendí a pedir perdón cuando me equivoco o me enfado sin razón para que mis hijos sepan que sus padres son humanos y también son sus amigos y compañeros.
Y aprendí que la educación emocional y los valores morales y éticos no se aprenden con lecciones y palabras, se transmiten con actitudes y hechos: simplemente el ser buena persona, dar lo mejor de ti mismo en todas las ocasiones y cuidar tu propio comportamiento como padre es la mejor "lección" para los hijos y vale más que mil palabras.
Sorina Oprean
La importancia del apoyo ofrecido por la pareja en la educación
A lo largo de los años me he encontrado en ocasiones con la difícil situación de algunas parejas que no logran caer de acuerdo en cuanto al rumbo que puede tomar la educación e instrucción de sus hijos. En la mayoría de los casos, con pocas excepciones, se trata más de madres deseosas de cambiar y probar pedagogías más innovadoras y personalizadas, mientras que los respectivos padres se oponen sin siquiera intentar entender esta necesidad de cambio.
La necesidad de cambio aparece porque los niños no se sienten cómodos dentro del sistema convencional desde el punto de vista académico, personal o incluso físico.
Es un tema delicado porque desde fuera es difícil valorar la situación para poder ayudar de alguna forma, a pesar de que estas madres piden apoyo y consejo a terceros en diversos foros especializados.
Me gustaría recordarles a estas parejas que tengan en cuenta el bienestar real de sus hijos, que si ellos no defienden su salud y felicidad no hay nadie que lo puede hacer. Es decir, si es obvio que el niño no rinde académicamente, que es apático y triste, o que incluso tiene problemas psicológicos de otra índole que han aparecido después de su ingreso en el sistema escolar convencional, los que deben apoyarlo y hacer cambiar las circunstancias son sus padres... ambos. Son ellos los protagonistas de este cambio y, si no tienen claro que el objetivo debe ser el mismo para los dos - la felicidad de su hijo - quien más perderá va a ser obviamente el hijo.
Por desgracia vivimos tiempos en los que, por razones ajenas al bienestar de los niños, se nos ha hecho creer que existe un único modelo educativo, el ofrecido por las autoridades. Hay un gran porcentaje de padres que realmente creen en la "bondad" de este único modelo. Por eso quiero llamar la atención sobre un primer paso que se puede hacer ante una diferencia de opiniones respecto a la educación de los hijos.
El primer paso es sencillamente tener una postura de precaución, no caer en la trampa de creerse el poseedor de la verdad, ni en un sentido, ni en otro.
El segundo paso sería mantener la calma, informarse y ver qué puede ofrecer la otra opción, la que tanto nos asusta en principio: leer literatura de especialidad, entrar en contacto con personas que ya utilizan esta opción, preguntar u observar.
Y el tercer paso consiste en volver a hablar sobre el tema, pero esta vez con toda la información en mano y siempre pensando en el bienestar - actual y futuro - del niño.
Conozco muchos padres cuyos hijos sufren o simplemente aguantan en el sistema convencional porque los padres están convencidos que este sufrimiento es "por su bien y por su futuro". Sin embargo hay cada vez más investigaciones que corroboran algo de sentido común: que un niño infeliz apenas tiene rendimiento académico y que su personalidad, forjada en estas circunstancias adversas, lejos de mejorar o desarrollarse de una forma equilibrada, se verá afectada de forma negativa, a corto, medio y largo plazo.
Dr. Roland Meighan, profesor de Ciencias de la Educación, afirma que la manera de aprender es igual de importante que los contenidos académicos estudiados y, en efecto, la experiencia lo demuestra en todos los casos.
Por lo tanto el "bien" que se le ofrece al niño puede ser más bien algo dañino, ya que no ofrece ningún tipo de satisfacción: ni académica, ni personal, ni de otra índole.
Estos padres, en su afán de ver a su hijo en la postura de ser "el mejor" o "de tener éxito en la vida" después, de adulto, no se dan cuenta de que lo único que logran es "hipotecar" la infancia, la felicidad y la salud de su hijo. Evidentemente no es culpa de ellos - todos tenemos modelos mentales pre-programados que vienen de muchas generaciones atrás y de presiones sociales y culturales - pero es nuestra responsabilidad de padres desarrollar nuestro discernimiento y habilidad de adaptación cambiando los modelos mentales antiguos si ya no sirven. En definitiva se trata de relajarnos para poder informarnos mejor y decidir con conocimiento de causa, sin dejarnos engañar por la propaganda oficial o por las presiones externas; el desarrollo cognitivo no es tan sencillo como simplemente imponer a la fuerza conocimientos académicos preparados por "expertos" sin tener en cuenta las necesidades educativas reales de los niños, y como padres debemos estar con la mente abierta para apoyar de manera eficiente el proceso en su complejidad.
En este contexto es evidente por qué en esta decisión de cambio importa tanto el apoyo ofrecido por la pareja; si física y económicamente es posible hacer el cambio, el que sea, para mejorar la situación de un hijo, pienso que sería una pena perder esta oportunidad, no sólo desde el punto de vista estricto del menor, sino desde otro más amplio, como familia con opciones importantes de crecimiento psicológico y afectivo.
Por las razones que sean, hasta hace poco ha habido poco interés en los procesos a través de los cuales ocurre el aprendizaje y hay que apoyar al progenitor que desea indagar en este sentido ya que los descubrimientos científicos han sido notables, sin embargo poco o nada se ha implementado en nuestro sistema educativo convencional.
En nuestro caso concreto no me canso de agradecer el voto de confianza que me ofreció mi marido cuando yo le planteé hace 12 años la opción de educar en casa a nuestros dos hijos; tuvo sus dudas (él tenía 55 años en aquel entonces, y es de admirar que mantuvo su capacidad de adaptación tanto como para salirse de lo que a él le parecía un "molde" preestablecido), pero con calma se puso a leer conmigo literatura de especialidad, fue a visitar otras familias que educaban en casa y no se dejó cegar o influir ni por prejuicios, ni por presiones sociales. Para mí, como es de esperar, fue muy importante su apoyo inicial en la toma de la decisión, y su apoyo posterior y continuado con el paso de los años, de tal forma que nuestros hijos de 17 y 15 años, respectivamente, siguen educándose en casa.
Nuestro objetivo fue y es común, la salud y la felicidad de nuestros hijos, y hemos intentado consensuar la manera de conseguir este objetivo teniéndolo siempre presente.
No es fácil, pero es posible si tratamos de recordar que aprender es un acto transcendental igual que traer al mundo un nuevo ser humano y es muy importante no sólo el proceso en sí, sino la manera de desarrollarse; por ello insisto que el objetivo es tener un hijo sano y feliz que dará un rendimiento de 100% en su aprendizaje aunque se lleve a cabo de forma distinta a la convencional o a un ritmo diferente al esperado.
Los 10 mejores posts sobre educación de Educarpetas
Espero que esta breve recopilación de los 10 mejores posts publicados sobre este tema en Educarpetas os inspiren y motiven. Obviamente, varios de ellos están relacionados con el homeschooling, pero no todos, hay variedad. Ahí van:
- Ocho formas de sabotear tu escuela en casa.
- 10 buenos hábitos que te ayudarán a organizar el estudio de tus hijos.
- 5 pasos para organizar tu escuela en casa.
- Cuestión de límites.
- Niños maltratados. Adolescentes agresivos.
- Depende... todo depende.
- Homeschooling: 3 errores que evitar a toda costa.
- El hogar como centro de aprendizaje.
- El cine como recurso.
- Homeschooling: como conseguir títulos en España.
Azucena Caballero.
Homeschooling: 3 errores que evitar a toda costa.
¿Quieres que tu experiencia de homeschooling sea satisfactoria y funcione a largo plazo? Te voy a ayudar a ello contándote tres errores comunes entre familias que educan en casa, y te voy a dar la solución a los mismos para que no caigas en ellos.
Error 1: Decir que X materia no sirve para nada delante de los niños. Si delante de los niños dices que no hace falta saber matemáticas, historia, o cualquier área de conocimiento humano, solo porque sientes que en tu vida no ha servido, lo único que haces es 1. Limitar a tus hijos en base a tu experiencia vital, que no tiene porque ser la misma para ellos, y 2. Decirles que algo no sirve para nada, significa que es probable que muchas otras cosas tampoco sirvan, por lo que quizás nada sirva, y mejor me quedo en barbecho. Desalienta. Es un arma peligrosa, y recomiendo que esto no se diga delante de ellos.
En lugar de eso: Puedes decir que X materia no ha tenido espacio en tu vida práctica cotidiana, pero que te consta que a muchísimas personas (ingenieros, médicos, historiadores, arqueólogos, lingüistas, etc) sí les ha servido, que quizás se le puede dar una oportunidad a esa materia (la que sea) y ver desde que diversas perspectivas podemos aproximarnos. El mundo del conocimiento es siempre sorprendente y seguro que encontramos una forma divertida de saber un poco de todo lo que la mayoría de nuestra sociedad conoce, y podemos compartirlo con nuestros hijos. Siempre hay mùltiples formas de ofrecer una misma cosa, y no debemos confundir contenidos con formatos, los contenidos en sí mismos no son aburridos, el conocimiento siempre aporta, lo que los hace aburridos o apasionantes es el formato con que se ofrecen, no lo olvides.
Error 2: Empeñarte en hacerlo igual que el cole. Este es un error común en familias que acaban de desescolarizar, es tan fuerte el proceso de romper con todo lo establecido que con no llevarlos al cole ya parece todo distinto, pero no es suficiente, y suele dar pobres resultados tanto en el estímulo y ganas del estudiante como en la relación entre padres e hijos, ya que el niño no esperaba eso al salir del cole y se siente frustrado. Si no lo llevas al cole, será por algo ¿No? Así qué ¿Porqué intentar reproducir lo mismo?
En lugar de eso: Interésate por lo que le gusta a tu hijo, aprovéchalo y estira del hilo para crear un proyecto transversal en torno a ello. Busca recursos divertidos e intesantes, como películas, documentales, programas de ordenador, enlaces web, imprimibles y recortables, anímale a hacer dioramas, cómics, una stop motion, grabar podcasts, hacer su propio canal de youtube, su blog, juega con él a mil cosas y sobretodo habla, habla y habla con tu hijo, el aprendizaje conversacional es poderosísimo, es como ha aprendido la humanidad por miles de años, adí que tenlo muy presente. Y si te apetece usar libros de texto, adelante, por supuesto, pero no hagas que el niño tenga que copiar todo, hacer todo por escrito, etc. No estás en el colegio, no necesitas que tu hijo rellene horas a base de copiar y/o colorear, si has leído algo con él y quieres hacer algunos ejercicios ¿Qué tal si algunos los hacéis solo de forma oral? Tu hijo necesita tiempo para él, no te olvides. Para reproducir lo mismo que en el cole ya lo llevabas allí, ahora queremos cosas diferentes, así que no te limites.
Error 3: Creer que porque tu hijo ya es adolescente es autónomo. Tu hijo seguro que es muy autónomo en muchas cosas, pero durante los años de adolescencia es cuando más hay que acompañar y guiar. Es ahora cuando todo lo que hiciste va a dar fruto, así que hay que estar atentos y pendientes.
En lugar de eso: Dedica un tiempo diario a revisar su trabajo, sus proyectos, lo que está haciendo. Realiza alguna lectura, visionado de un vídeo, etc, con él. Habla con él todos los días, de todo lo que atañe a su vida, entusiásmate por todo lo que le le apasione y acompáñale para que pueda hacer sus sueños realidad. Normalmente en esta etapa es cuando más definen quienes son y qué quieren hacer, así que asegúrate de ir un paso por delante para guiarle y ayudarle. ¿Qué quiere estudiar? ¿Qué requisitos se necesitan? ¿Qué pasos hay que tomar para que pueda lograrlo? ¿Qué puedo hacer esta semana para adelantar un pequeño paso? Ahora que es mayor es cuando más has de estar ahí para asegurar que todo el proceso de estos largos años vaya a salir bien y que sea todo un éxito.
Azucena Caballero.
Homeschooling: Cómo conseguir títulos en España
Las formas más comunes de obtener títulos oficiales son:
· Acceder a Educación presencial homologada a los 15 años. El niño se incorpora al curso que le corresponde por edad de forma automática, estudia 4º de la ESO y obtiene su título.
· Matricular en el CIDEAD si se cumple con alguno de los requisitos que el Ministerio de Educación considera aceptables: tener un estilo de vida itinerante, residir en el extranjero, o dedicarse a actividades artísticas o deportivas que hagan que la asistencia a clase sea incompatible con esa otra actividad (es decir, no puedes usar los servicios del CIDEAD por elección libre, pero si tienes a un posible deportista de élite, o si explotas a tu hijo como cantante, actor o bailarín, de escenario en escenario por toda la geografía española, o allende los mares, sí, entonces el Ministerio de Educación español te concede educación a distancia reglada y gratuita para tu hijo ¡Olé!).
· A los 17 años hacer las pruebas de acceso para acceder a módulos de formación profesional de grado medio (no es necesaria titulación previa)
· A los 19 años hacer las pruebas de acceso para acceder a módulos formación profesional de grado superior (no es necesaria titulación previa)
· A los 18 años presentarse por libre a las pruebas para obtener el Graduado de la ESO.
· Aprender mucho inglés y presentarte a las pruebas del Sistema Británico y acceder a la Universidad, británica o española. A través de los Kings College y British Schools, repartidos por todo el mundo, se pueden obtener los IGCSE y GCE “A” Levels. En España hay Kings College en Madrid, Murcia y Alicante, y British Schools en Barcelona, Valencia, Gran Canaria, Almuñecar, Córdoba y muchos otros sitios. (Para más información os invito a visitar la web de NABSS http://www.nabss.org/)
· Estudiar mediante un centro extranjero a distancia (casi siempre de USA), hay muchos, la mayoría en inglés, pero también hay con programa para hispanos, después se solicita homologar el título (en virtud del Convenio de la Haya) Os recomiendo visitar mi página http://www.schoolcarpetas.com .
· Aprender mucho inglés y acceder directamente a la Open University, sin ninguna titulación previa, no es necesario. En España hay ya varios alumnos que han optado por este sistema.
· Aprender mucho inglés, tanto como para pasar con éxito el TOEFL (Test de inglés como segunda lengua en USA) y prepararse para las pruebas de acceso de alguna universidad americana. La mayoría aceptan homeschoolers. En algunos casos piden unos requisitos concretos, como rellenar una hoja específica distinta de las habituales, como sucede en el caso de Harvard, o en Juilliard (centro de estudios superiores de música, teatro y danza de Nueva York) en otros piden lo mismo que a cualquiera que haya estado escolarizado… Algunas aceptan todo tipo de homeschoolers, otras, como la John Hopkins solo acepta a homeschoolers que lleven certificación de notas y créditos de centros privados… Lo ideal es revisar bien los requisitos de aplicación de la universidad que te interese, tanto para homeschoolers, como para estudiantes internacionales, y que ante la duda se escriba directamente a la oficina de aplicaciones de la universidad a la que se pretenda acudir.
Educar en casa como modo de vivir
Hay personas que me preguntan cómo nos organizamos para educar en casa, que si hago de profesora, que si tenemos un aula, un horario, qué método seguimos....
Al principio no me daba cuenta de lo que me sonaba mal en todas estas preguntas, aunque siempre les contestaba con detalles. Ahora, con el paso de los años, he realizado que todas estas personas plantean las preguntas de esta forma porque siguen separando el aprendizaje - la educación de los hijos - de la vida real y de la vida familiar.
Que quedé claro, educar en casa es un modo de vivir, no algo aparte, algo ajeno a nuestra vida diaria; no se trata de horarios o métodos, se trata de moldear nuestra vida familiar de tal forma para que podamos vivir el proceso de aprendizaje-educación con placer y provecho y enlazado a nuestros quehaceres cotidianos.
Quizá por eso empezamos a educar en casa sin darnos cuenta. Es decir ya educábamos en casa desde que nacieron los niños, sólo que, oficialmente, "empezamos" cuando decidimos SEGUIR haciéndolo y no llevar a los niños al colegio. Pero esta decisión no cambió para nada nuestra rutina, simplemente seguimos ocupándonos de ellos, charlando, saliendo con ellos, seguimos contestando a sus preguntas y explicando lo que deseaban saber, seguimos compartiendo experiencias, llevándolos a sus actividades extra escolares, seguimos viajando juntos, viendo conciertos o películas juntos - seguimos siendo padres que acompañan a sus hijos en el proceso de descubrir cómo funciona el universo, y en el de construir su propia conciencia. Nada cambió.
Por estos motivos no aconsejo un cierto método para educar en casa, sino aliento a los padres a observar tranquilamente a sus hijos y a acompañar. Educar en casa como modo de vivir implica una cierta camaradería entre padres e hijos, implica este respeto al que tanto nombro en cuanto a los intereses, talentos, habilidades y ritmos de los niños, y - qué duda cabe - implica el cariño y la complicidad que tienen los que comparten la vida. No me canso de decirlo, los niños no deben sentirse observados críticamente, ni presionados, sino acompañados.
Sé que hay padres que eligen educar en casa para hacer de sus hijos unos "superdotados", y son los que están muy preocupados por los "métodos", por los horarios, por los materiales, por tener un "aula"; son padres que ven la educación de sus hijos como un campo de batalla y de competición, y son los que me dicen que la vida es "dura", que es una "jungla" y que los niños deben estar preparados para la "lucha". No cabe duda que es un planteamiento igual de válido como el que propongo yo, pero mete mucha presión y ya el objetivo inicial de una educación como ayuda a la formación de un ser humano se transforma en una especie de adiestramiento alterando la noción del aprendizaje como parte de la vida.
Nos cuesta desprogramarnos, quitarnos de la mente el modelo escolar, todavía creemos que el adiestramiento - por muy desagradable y antinatural que sea - nos garantiza el futuro profesional y personal. Hay muchos estudios - y la evidencia - que demuestran que no es así, pero tantos años de lavado de cerebro pesan más.
Nosotros hemos deseado acompañar a nuestros hijos en su aprendizaje, nos pareció lo más práctico y sano; partimos de la base que unos niños que han recibido una educación respetuosa con su desarrollo individual son niños felices, y esta es una buena base para su crecimiento como personas adultas, capaces de aportar cosas buenas a la sociedad de la que forman parte.
La pregunta o la duda más frecuente que me presentan los padres es que "de esta forma los niños no aprenden nada porque no les gusta estudiar, son unos vagos y lo único que quieren es jugar". A esto les contesto por experiencia (como madre y como observadora de otros niños educados en casa) que 1. en efecto, a los niños les encanta jugar, pero eso no significa que sean "vagos", sino que aprovechan el recurso natural de aprendizaje de todos los mamíferos: ¡el juego!; y 2. que no es verdad que a los niños no les guste aprender (y hago una diferencia entre aprender y estudiar, entre comprender y memorizar sin más), todo lo contrario, les encanta, pero necesitan mucho tiempo, años, para construir su disciplina, para descubrir/ser consciente de su manera de asimilar los conocimientos. Además hay un tercer aspecto que pocos tienen en cuenta cuando piensan en la opción de educar en casa: hasta los 11-12 años los niños no tienen todavía la experiencia vital necesaria para comprender de forma consciente muchas nociones teóricas, para desarrollar unos criterios acerca de su propio aprendizaje y de su persona. Cuando un bebé nace en este mundo empieza a vivir en un universo en tres dimensiones al que necesita descubrir a su manera - con ayuda y acompañado por sus padres - y este proceso tiene lugar a lo largo de muchos años expresándose a través del juego, la herramienta principal de aprendizaje.
Si la educación ha sido respetuosa con este desarrollo natural, a partir de los 11-12 años son los propios niños los que empiezan a estructurarse buscando su propio orden, construyendo su manera de clasificar las cosas que le rodean, desarrollando su propia disciplina - es casi un proceso inevitable y natural.
Nosotros quisimos vivir este proceso natural y, aparte de alentar expresamente el aprendizaje de la lecto-escritura y las cuatro operaciones básicas matemáticas utilizando materiales algo más clásicos, no quisimos interferir más porque esto habría significado la separación forzosa de las disciplinas por "asignaturas", justo lo que nosotros deseábamos evitar.
También hay padres que dudan de sus capacidades como "acompañantes-en-aprendizaje" para sus hijos. No olvidemos que hasta que las escuelas se impusieran como "obligatorias" todos los padres acompañaban a sus retoños en el proceso de aprender y ninguno tenía miedo a ser "mal profesor". El miedo surgió a raíz de la imposición estatal de un supuesto "currículo obligatorio" y "benéfico" por el que tenían que pasar todos los niños.
Así que para mí, cuando empezamos a educar en casa, la primera cuestión fue: ¿es realmente necesario el currículum oficial para niños de esta edad? Mi respuesta fue que no. Que simplemente es algo impuesto casi aleatoriamente por un grupo de personas que igual no saben nada de aprendizaje, pero sí mucho de adoctrinamiento y robotización de mentes.
Las dudas de los padres acerca de su propia idoneidad como enseñantes parten del miedo que tienen a no poder "enseñar" el programa escolar oficial y de la seguridad, por otro lado, de que este programa es "obligatorio" para el buen desarrollo intelectual y académico de los críos; en realidad no lo es, y menos para niños de edades más cortas. El programa oficial está diseñado por razones más bien políticas y económicas que por el bienestar y el desarrollo de los niños. Se puede prescindir de él, es más, hasta sería aconsejable hacerlo si es posible.
Y otra cuestión que se plantean los padres es "la socialización". En esto también nos han engañado haciéndonos creer que la socialización debe realizarse con niños de la misma edad y, evidentemente, eso no es verdad, ni está avalado por estudios científicos, ni por la realidad.
La socialización natural y correcta de un niño debe tener lugar con adultos principalmente, sobre todo familiares y amigos que dan este entorno de seguridad en el que un niño crece sano y feliz. Si hay también otros niños a medida de que vayan creciendo, por supuesto que es enriquecedor, pero no tan necesario como nos dicen continuamente "los expertos".
Precisamente si la educación en casa hace parte del modo de vivir de la familia la socialización tiene lugar a través de las relaciones que tiene la familia con la sociedad, en general: visitas, recados, trabajo, salidas etc.
Una vez resueltos estos dos puntos tan importantes pensé en el tercero: ¿cómo rodear a mis hijos estímulos intelectuales, culturales, académicos, sociales, emocionales etc. de la mejor manera posible, cómo hacer que ellos los aprovechen? La respuesta fue bastante fácil: utilizándolos nosotros, los padres, y transformando nuestra casa en nuestro "centro de aprendizaje", cuidando que esté siempre muy al día, y en las mejores condiciones (según nuestras posibilidades y necesidades, claro está).
Por eso pienso que veo difícil el proceso de la educación en casa si no se asimila en la vida diaria, si no se transforma en una manera de vivir, si no se vive como una responsabilidad de la familia. De todas formas, con mi artículo no pretendo desanimar a nadie, sino más bien al revés: escribo hoy todo esto para dar ánimo a todos los padres que desean educar en casa, para alentarlos a desescolarizar su mente y para abrirse a nuevos universos de aprendizaje y de vida, es necesario un cambio de paradigma para que el sistema evolucione, las escuelas mismas están estancadas, el sistema está bloqueado y la única esperanza al final queda en nosotros para ir transformando y mejorando el campo de la educación. Y lo primero es verlo como algo que se vive día a día, algo que está enraizado en nosotros y es bueno que sea así, que seamos responsables de ello.











