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Cómo encontrar el equilibrio entre familia y trabajo si eres mamá emprendedora


"Emprendedora", así me defino y así me clasifica el vocabulario relativo al mundo laboral. Sabiendo que comenzaba una nueva aventura llena de desafíos he desarrollado una labor profesional que depende por completo de mis decisiones, conocimientos, herramientas, organización, horario... Pretender que eso no tenga efecto sobre mí o mi familia es imposible y en este camino también he avanzado en el manejo de mis emociones y de las relaciones con los demás.

¿Tú también estás en el grupo de mujeres con un negocio propio, que trata de conciliar ese trabajo con el cuidado de sus hijos? ¿En el grupo de mujeres que quiere dar salida a su talentos y además pasar más tiempo con su familia? Entonces sigue leyendo, te cuento tips que para mí son fundamentales para equilibrar ambas facetas:

  1. Tu casa es tu oficina: puede que con anterioridad hayas trabajado fuera de casa, y que al comenzar un negocio desde tu hogar tiendas a buscar un espacio "laboral" en el que ubicarte; sin embargo, trabajar desde casa teniendo hijos no se parece en nada a lo que hayas hecho en otros empleos. Ahora el espacio que compartes con tus hijos (y pareja si la tienes) es también el espacio del resto de la familia -incluso aunque tengas un despacho en casa-. Establecer límites claros y ser flexible al tiempo te ahorrará muchos quebraderos de cabeza por interrupciones, peticiones de ayuda y falta  de independencia.
  2. La organización lo es todo: emprender desde casa parece ser la panacea para equilibrar tu vida profesional y familia, pero si no te organizas bien entrarás en barrena en el caos y la frustración. Conciliar las tareas de tu negocio y el ritmo de tus hijos y el tuyo require que te plantees bien los tiempos, los apoyos de que dispones y la búsqueda de herramientas que lo faciliten.
  3. Tu desarrollo profesional es parte de ti y de tu estado de ánimo: has comenzado con ilusión y energía un nuevo proyecto, y vas dando pasos aunque en ocasiones no todo avanza como deseas, eso es parte de ti y modela tus emociones, y en muchas ocasiones no tienes tiempo para asumirlas porque enseguida tienes que acompañar una rabieta de tu hijo o preparar la merienda. Ser consciente de esto te ahorrará el rechazo hacia tus hijos cuando interrumpen tu actividad o estás inmersa en un proceso emocionalmente difícil debido a tu negocio.
  4. Los errores no te definen: cuando te equivocas o el negocio no marcha como esperas tiendes a identificarte con ellos y te sientes poco capaz o incluso totalmente incapaz. Es el momento de recordar una actitud vital fundamental: los errores forman parte del aprendizaje y no dicen quién eres, solo te revelan que puedes cambiar de estrategia y seguir creciendo. Tanto si es en la crianza de tus hijos como en tu proyecto profesional hay oportunidades para mejorar, recuérdalo cuando estés desanimada.
  5. Toma conciencia de tu momento del momento que viven tus hijos: para que sepas de cuánto tiempo dispones para iniciar y llevar adelante el proyecto. Eso evitará remordimientos y sufrimiento por no poder llevar adelante completamente ninguna de las dos cosas.
  6. Cada cosa tiene sus tiempos: cuando estés con tu familia hazlo al 100%. Estar jugando con tus hijos pendiente del smartphone te impide disfrutar, tus hijos perciben perfectamente que no "estás" con ellos y tenderás a sentirte culpable y estresarte.
  7. Pedir ayuda no desmerece a nadie: sigue siendo la piedra de toque de muchas madres, que además de vivir la maternidad quieren emprender, están felices por ello, y desean llegar a todo. Es imposible estirar las horas del día así que si necesitas colaboración búscala, recuerda que tanto para el hogar como para tu emprendimiento existen redes de mujeres y profesionales en los que apoyarte.
Ser madre emprendedora es una ocasión para conocer todas las fortalezas con las que cuentas, la energía inmensa, la creatividad y la fuerza que te inspira tu familia. Pararte a repensar las estrategias y adquirir madurez para disfrutar y crecer es fundamental para el auténtico éxito.

Mª Pilar Gómez San Miguel
CrianzaenFamilia.com

Vampiros energéticos de la educación


Reconozco que es un tema tabú porque supuestamente todo lo que les enseñamos a los niños y lo que nos aconsejan los expertos es bueno y constructivo, pero hoy en día sabemos que muchas de estas obligaciones o recomendaciones son inútiles o ineficientes o directamente dañinas; por este motivo utilizo los términos del título. 

¿Cuales son?

1. Deberes - una cosa es comprobar con los niños qué han aprendido y otra cansarlos con ejercicios repetitivos: recientemente saltó a la palestra una noticia acerca de un padre que había logrado que un colegio deje de poner deberes (http://www.lavozdegalicia.es/noticia/galicia/2013/05/29/padre-logra-colegio-oleiros-deje-poner-deberes/0003_201305G29P6994.htm) Lo interesante es la reacción de otros padres y los comentarios del artículo.

2. Personas que dicen lo que hay que hacer - los familiares y amigos que te dan consejos acerca de cómo y qué debe aprender tu hijo.

3. Presiones sociales - tradiciones obsoletas - no se puede dejar jugar al niño porque "pierde el tiempo"/ el niño debe estudiar, no jugar.
Creencias equivocadas - si le hablas de temas de adultos no le dejas vivir su infancia/ los niños deben estar con niños/ no hay que darles responsabilidades por si no pueden con ellas o porque son niños y no deben cargar con ellas.

Todas estas situaciones llegan a ser estresantes o para los niños o bien para los padres y hacen que se gaste mucha energía por parte de ambos.

¿Qué hacer? 

Primero, reconocer la situación como estresante o dañina. 
Segundo, no asustarse, sino buscar una solución según la particularidad de cada caso: 
- dar menos deberes y asegurarse del nivel de comprensión del alumno - a veces no son necesarios tantos deberes si el niño ha entendido todo - es más trabajo quizá, pero vale la pena.
- no perder la calma ante los típicos consejos de los familiares, agradecerlos y procurar hacerles entender que los responsables de la educación son los padres/tutores legales; si insisten, o bien se les explican las razones por las cuales no se siguen sus consejos, o se viene en contacto directo menos frecuentemente.
- preguntarse seriamente si las tradiciones y las creencias imperantes son de actualidad y, sobre todo, si se adecúan a la personalidad del niño, a su manera de ser; hay que ser sincero consigo mismo y reflexionar si estas creencias son de verdad de ayuda para el desarrollo del niño, si le van a guiar a lo largo de la vida teniendo en cuenta que, cuando él sea adulto, la vida será distinta, sus propios pensamientos tendrán otros cauces y él mismo otra manera de producirse. 

Y, sobre todo, dejarse guiar por las propias necesidades y criterios como familia, no hay familias iguales, y todos somos diferentes y tenemos el derecho a decidir nosotros mismos sobre nuestras acciones y, por mucho que amemos a nuestros familiares, nosotros somos los responsables de nuestras vidas y de la de nuestros hijos y lo natural es que la decisión final sea nuestra y sea respetada. 

¿Crees que sabes cómo es tu hijo? Descubre el poder de las etiquetas



El mes pasado estuve en clase de mi hija mayor y en tres cuartos de hora con los niños pude palpar claramente que muchos niños tenían ya una etiqueta, conforme a la cual se comportaban ante sus compañeros: estaban los tranquilos y callados (a los que nadie molesta), los tímidos (los que se ponen colorados en cuanto un adulto pronuncia su nombre), los graciosos (que reciben las risas de sus compañeros aunque aporten ideas buenas y originales), los inquietos (que desconectan a los diez segundos de llegar a la clase y que son llamados al orden cada poco tiempo por sus maestros)...

El origen de las etiquetas que los adultos ponemos a los niños es variado, pero el beneficio que reciben de estas etiquetas es nulo; es más, el perjuicio puede ser temporal o para toda la vida. En ocasiones nos molesta su actitud o conducta y calificamos al niño en lugar de corregir la conducta o acompañarlo. Otras veces la conducta del niño es aparentemente positiva pero igualmente lo encierra en la cárcel de lo que todo el mundo espera de él.

Algunas etiquetas son evidentes: aquellas que califican con una palabra al niño, tonto, malo, listo, guapo, ... Otras son más sutiles y las emitimos sin apenas percibirlo: "Es una niña muy tranquila", "Pero mira que eres pesado", "¿Ya estás mintiendo otra vez?". Si observamos con detenimiento a un niño que recibe una de estas frases podremos darnos cuenta de cómo pierden casi automáticamente su actitud natural. Y si las ocasiones en las que el niño "merece" estos calificativos aumentan no es porque nosotros teníamos razón, sino porque necesita sentirse aceptado, tanto si es de forma positiva como negativa, así que empezará a comportarse tal como nosotros lo vemos.

Resulta que, tal como he comprobado en mi trabajo como docente, y acompañando a mis hijos en su crecimiento, es posible desmontar esas etiquetas y hacer que los niños se sientan libres para ser y hacer lo que necesitan en cada momento, que se superen por encima de las expectativas de los demás y de las suyas, y que se atrevan a probar cosas nuevas:
  • dejando de usar ciertas palabras concretas que cada niño ha escuchado muchas veces sobre él, sin calificar cada cosa que hace o deja de hacer
  • proponiendole actividades y colaboracion, olvidando lo que solemos esperar de el, dispuestos a dejarnos sorprender
  • rompiendo cliches mentales y dejando las clasificaciones de "bueno" y "malo" para todo lo que hacen los niños
Este trato que les damos a través de las etiquetas es injusto. En primer lugar porque son personas en formación y crecimiento que aún no tienen definido su carácter; y en segundo lugar, porque si somos honestos nos daremos cuenta que en ocasiones se "comporta" tal como nosotros lo hemos calificado, pero en muchos otros momentos no. Y en tercer lugar porque calificar a un niño es tener una visión muy pobre de lo que vale como persona, ya que su potencial, temperamento, actitudes, no se pueden definir con una sola palabra.

Mª Pilar Gómez, Conviviendo en Positivo
Mª Pilar Gómez es maestra, mediadora familiar y social, y está el frente de Crianza En Familia

Beatriz Hervás: autora de "Un Hogar Saludable".

Os presento a Beatriz Hervás, madre de dos hijos de 6 y 3 años, psicóloga y autora del blog www.CriarConAmor.com. Desde su blog pretende ayudar a familias a disfrutar la convivencia familiar de forma respetuosa y con amor. Una convivencia familiar no exenta de conflictos pero sí llevados éstos de forma armónica con las herramientas adecuadas.

¿Cómo surgió la idea del blog Beatriz?

Con mi hijo pequeño tuve la oportunidad de compartir nuestras vivencias con un grupo de crianza durante dos años. Fue una experiencia tan gratificante, descubrí el poder de los grupos de madres/padres, la importancia del acompañamiento amoroso a nuestro hijos, el valor de la comunicación entre la familia,...
Pensé en reproducir éste apoyo y descubrimiento de forma virtual.

He querido dar éste apoyo que todos los padres necesitamos en la crianza de nuestros hijos de forma virtual. De manera cómoda, desde tu casa, acompañando a tus hijos, puedo ayudarte a realizar una crianza consciente y satisfactoria.

¿A quién va dirigido tu blog y los servicios que ofreces?

En el blog puedes encontrar artículos relevantes, eventos, información interesante, ebooks, coaching para padres,..., todo dirigido a ayudar a tener una experiencia de crianza consciente, respetuosa y amorosa con nuestros hijos.

Va dirigido a aquellas familias que desean disfrutar juntos, a descubrir, a aprender en familia.

¿Acabas de publicar un libro: Un Hogar Saludable, háblame del libro?

Un Hogar Saludable surge con ésta premisa básica: Un hogar ordenado, limpio, organizado, lo más saludable posible, es fuente de satisfacción y supone el ambiente ideal para que surjan cosas positivas. Un hogar desorganizado es un gran estresante, crea caos físico y mental, no es la situación ideal para disfrutar en familia.

Al tener un hogar organizado (limpieza, comidas, lista de la compra), vas a disponer de más tiempo para realizar otras tareas que redunden en beneficio de la familia, más tiempo con los hijos, más tiempo libre, o simplemente para hacer nada.

En el libro se puede encontrar también cómo podemos vivir sin productos químicos de forma muy sencilla.

Hay un apartado para intentar equilibrar la economía doméstica.

¿Cómo te organizas como madre multitarea?

Las claves fundamentales están descritas en mi libro "Un Hogar Saludable", organizar el tiempo y los espacios de los que disponemos para poder llegar a todo

Como explico en el libro, en casa tenemos una organización: de la casa, de la limpieza, comidas, lista de la compra,...
Son una serie de rutinas que forman parte de nuestra vida y que nos la facilitan. Dos muy sencillas: antes de acostarnos tenemos 15 minutos de orden en la casa y dejamos preparada la ropa del día siguiente.

Yo trabajo con reducción de jornada, y respecto al trabajo del blog, también mucha organización, centrarme en el proyecto que tengo en ese momento y poner un tiempo específico a cada cosa. Y luego lo hago con tanta pasión, me encanta, que a pesar del cansancio, en muchas ocasiones, para mí es una fuente de aprendizaje y disfrute.

También establezco prioridades, para mí mis hijos son lo más importante en éste momento, y todo va enfocado a ellos.
Si quieres saber más sobre el Ebook “Un Hogar Saludable” pincha sobre la foto.
 
 
Azucena Caballero.
 

Cómo educar a hijos y disfrutar con ello



Hace unos meses escuché a un psicólogo hablar sobre la felicidad en la vida de las personas. Dividía la existencia en etapas y curiosamente las investigaciones revelaban, según él, que el período de "menos felicidad" es el comprendido entre el nacimiento del primer hijo y la emancipación del último.

Me llamó la atención, porque además las explicaciones eran teóricamente plausibles: las precoupaciones que causa la educación de los hijos quita horas de descanso, tranquilidad, y trae muchos quebraderos de cabeza y dedicación sin límites. De ahí que los adultos en la etapa entre los 30 y los 50 años aproximadamente manifestaran en dicho estudio que era la etapa menos feliz de su vida.

Yo estuve meditando sobre esto y viendo cuál es mi experiencia. Porque es cierto que mi maternidad está siendo un esfuerzo a muchos niveles: físico, emocional, psicológico, aprendizaje de nuevas destrezas, proyectos... Esto supone cambios importantes porque me saca de mi "zona de confort" y me pone en situación de avanzar y renovarme, especialmente en lo relativo a la relación con mis hijas, a mi forma de reaccionar, de expresar emociones, de tener en cuenta sus necesidades, gustos, a darles lugar en la familia para participar y ser responsables. Sobre todo está revelándome con gran claridad cuáles son mis límites y necesidades y también mis inmensas capacidades.

No puedo decir si en el futuro seré más o menos feliz que ahora, sólo sé que con un poco de información, consciencia y honestidad tú también puedes disfrutar de la crianza de tus hijos. Para eso preparé el ebook que ves en la imagen, para que cambies las ideas preconcebidas que tienes -o que te transmitieron en tu infancia y actualmente quienes te rodean-, que convierten las dificultades de las relaciones familiares en sospechas sobre las intenciones de tus hijos, o incluso en enfrentamientos directos porque interpretas su conducta a partir de ideas preconcebidas y no de lo que ellos te están diciendo claramente cada día. Cosas como que

  • las rabietas ocurren a muchos niños y son una forma de desafiarte o tomarte el pelo, en vez de entender que es una expresión descontrolada de sus emociones porque no tienen capacidad aún para expresarlas de otro modo
  • los límites se "imponen" a los niños para que sepan hasta dónde pueden llegar, en lugar de que tú pongas tus límites personales
  • es preferible hacer callar a un niño y que no llore, cuando la tristeza es una emoción que podemos escuchar siempre
  • los niños deben comerse todo lo del plato y lo que les pongamos, en lugar de romper los esquemas mentales con los que crecimos sobre alimentación y fijarnos más en su bienestar y confiar en ellos
  • los bebés se "acostumbran" a estar en brazos y por eso hay que racionar el tiempo que pasan sobre nosotros, en vez de fiarnos de nuestra intuición y de la necesidad que tienen de contacto físico y que nos transmiten constantemente
Curiosamente y pese a todas las señales que nos van enviando los pequeños, convertimos la convivencia diaria con ellos en un conflicto a veces interminable, en lugar de disfrutar de sus descubrimientos, de su intuición, de su imaginación desbordante. Por eso me alegro de que hayas llegado hasta aquí. Porque una crianza respetuosa nos acerca a los adultos a nuestra verdadera esencia como personas y nos permite recuperarnos de viejas heridas, haciéndonos más felices como familias y educadores.

Te invito a pasar por Crianza En Familia para suscribierte y recibir el ebook ¡CÓMO SON LOS NIÑOS! de regalo, sólo hasta el próximo lunes 11 de febrero. Entrarás en el grupo de lectores de Crianza En Familia y recibirás un boletín semanal con tips sobre los niños y la escuela, la organización familiar, cómo resolver conflictos...


 "Pilar ha hecho un repaso conciso y útil de 6 cuestiones que nos preocupan a todos los padres. Explica los conceptos teóricos con claridad y propone estrategias prácticas y fáciles de seguir para poder resolver cada tema. La verdad, en este mundo de sobre-información, en el que resulta cada vez más complicado encontrar lo que una busca sin perder el tiempo en leer cosas que al final no te ayudan, es un alivio disponer de un texto que define la teoría y propone la práctica de forma tan asequible". 
Ana Mª Valenzuela Lamas

Un abrazo y feliz crianza,
Mª Pilar G. San Miguel, tu asesora para la crianza y las relaciones familiares

Organízate y consigue tiempo para ti, tu casa y tus hijos




Si de algo estamos seguros los padres de familia es que de que nos falta tiempo: tiempo para jugar, tiempo para limpiar, tiempo para leer, tiempo para proyectos, tiempo para no hacer nada… Y también somos conscientes de que nuestros hijos necesitan nuestro tiempo: necesitan que estemos con ellos, no sólo en la misma vivienda o en la misma habitación, sino que les dediquemos atención y compartamos con ellos actividades, lecturas, comidas, juegos.

Pero tenemos tantas cosas que hacer que no siempre somos capaces de encontrar esos momentos largos, sin otra cosa que hacer que estar con ellos. Cuando conseguimos sentarnos nos levantamos cada cinco minutos: a retirar la comida del fuego, a contestar el teléfono, a sacar la ropa de la lavadora, a ordenar unos libros que están tirados por el suelo.

Cuando eres consciente de esta locura en la que te encuentras, en la que no tienes tiempo para la casa y para ti porque tus hijos te necesitan, pero tampoco tienes tiempo para tus hijos porque tienes muchas obligaciones que atender… entonces ha llegado el momento de hacer cambios importantes.

Estos son los pasos a seguir:

  • Analiza sinceramente para qué mantienes ese caos: ¿para no aceptar que eres limitado y necesitas organizarte porque no llegas a todo? ¿para escapar de los niños de cuando en cuando? ¿para sentirte ocupada? ¿para evitar ponerte a programar, una tarea que te desagrada?
  • Mira bien en un rato de calma y soledad cuáles son las consecuencias de esa actitud: conflictos con los niños,culpabilidad, insatisfacción, tareas por hacer a las que no llegas, frustración autoimpuesta
  • Asume que no has hecho lo que te propusiste, por los motivos que hayas tenido
  • Deja de culpar a otros: a las circunstancias, a los niños, a tu pareja
  • Responde a la cuestión fundamental: ¿qué consigues manteniendo ese desorden? ¿te sientes bien así?

Si la respuesta a esta última pregunta es NO y quieres hacer cambios YA (si lo dejas para cuando tengas tiempo probablemente… no encontrarás tiempo):

  • Planifica con una agenda las cosas de casa (hay opciones excelentes, como esta agenda de organización del hogar)
  • Reserva tiempo para las tareas del hogar cuando los niños no estén o bien cuando estén ocupados y se entretengan solos
  • Usa una bandolera si tienes un bebé y, sobre todo, si tienes un bebé y un hermano o hermanos más mayores
  • Involúcralos en las tareas
  • Prepara actividades para hacer juntos o para que hagan ellos, en función de sus gustos y habilidades y de su edad
  • Reserva un tiempo largo cada día para estar con ellos –sin hacer nada más-

Estas son sólo unas ideas, seguro que si te paras a pensarlo y planificarlo bien, encuentras el modo, propio para ti, tu familia y circunstancias, de tener al día las tareas más importantes. Sobre todo encuentras el valor para estar con los 5 sentidos con los niños: te aseguro que es fuente de paz y alegría para ellos y para ti.

Mª Pilar Gómez San Miguel, madre, maestra y asesora familiar

Niños con talento


No sé si el hecho de pasar por un sistema educativo tan compartimentado en áreas y cursos, si los miedos de los padres por el futuro de los hijos, si la influencia de los medios de comunicación en estos tiempo de crisis, si nuestras proyecciones sobre los menores para que tengan "un futuro mejor que el nuestro"...

La cuestión es que existe una especie de obsesión por el nivel de los niños en la escuela, por las notas, por las actividades extraescolares para complementar aprendizajes, por los deberes. Y con tanta obsesión estamos perdiendo de vista quiénes son los niños, quiénes son nuestros hijos: los convertimos de lunes a viernes en sujetos de aprendizajes evaluando su actividad escolar, igualando su valor como personas con su rendimiento académico.

Puede que por esa falta de perspectiva y esos miedos tan arraigados muchos adultos se sorprenden cuando hablo de la aficción de mi hija mayor por los caballos, de sus pequeños ahorros para actividades de equitación o para comprarse un caballo más adelante... como si fueran cosas de niños, fantasías, o cosas de adultos, impropias de un niño.

Y la verdad es que a mí no me preocupa en absoluto si conseguirá alcanzar ese sueño o no: simplemente en la medida de nuestras posibilidades apoyamos su inquietud y su iniciativa. Porque estamos convencidos de que puede alcanzar lo que ella desee, más allá de sus buenas o malas "notas". Porque creemos en el talento de cada niño, en que cada uno tiene habilidades y dones que despuntan muy pronto y que, bien acompañados, se convierten en aficiones y con el tiempo en el trabajo o actividad que hace vibrar a una persona y sentirse plenamente desarrollado.

No tengo ninguna duda de que mis hijos llegarán allá donde ellos quieran, que pueden dedicarse a lo que más les guste, que existen muchos modos de aprender, crecer y educarse, proyectar y aportar.

Me niego a definirlos por su comportamiento en la escuela, su capacidad para resolver problemas matemáticos o lo que tarden en aprender a leer.

Todos los niños tienen talento.

Maria Pilar Gómez San Miguel, madre, maestra y asesora familiar


La crisis contada a los niños



Estamos en una situación económica y política de crisis.
El mundo financiero da bandazos como nunca antes en función de las palabras y decisiones de los políticos de mayor peso.
Los agentes especuladores aprovechan la ocasión para enriquecerse.
Parecemos inmersos en una estructura que nos ata, decide por nosotros y nos aplasta.
Muchas familias que antes tenían una posición desahogada se encuentran ahora en el límite de ingresos para sobrevivir, incluso todos sus miembros en edad de trabajar pueden estar en paro.
Jóvenes preparados para desarrollarse profesionalmente y aportar su saber a la sociedad emigran en busca de un empleo.
La sanidad, la educación, la investigación... en la cuerda floja.
Ante este panorama muchos padres de familia se preguntan por el futuro de sus hijos, por las cargas que tendrán que soportar durante las próximas décadas, y que quizá, influyan en sus posibilidades para desarrollarse. Para ser felices.
Los niños oyen hablar de la crisis a todas horas (o bien la viven en sus propios hogares), y entienden que eso es cosa de dineros, gente expulsada de sus casas, personas sin trabajo... al menos es lo que entiende mi hija de 8 años. También es cierto que las malas noticias, la ansiedad y la precariedad por la depresión económica tienen un impacto en ellos: niños que cambian su alimentación, sus oportunidades de ocio, su domicilio, son producto de situaciones concretas y del aluvión de informaciones que forman parte de nuestro día a día. Si nos agobiamos los adultos ¿cómo no va a llegar a los niños?
Podemos tener en cuenta ante esta realidad:
  • la comunicación, ya que todo esto puede influir en las relaciones y el clima familiar. Con claridad, y con prudencia, en función de la edad de los niños: no es lo mismo hablar sobre la crisis y sus efectos con niños de 5 años, que aún tienen difusa la línea que separa realidad y fantasía, que con los que tienen más de 8 ó 9 años.
  • dejar fuera de casa las tensiones que nos causan los efectos de la criris, preservando la armonía, la unidad y el diálogo.
  • mantener el afecto hacia los hijos y expresarlo, de modo que quede preservado su espacio en el clima familiar, apostando por lo emocional frente a lo material.
  • creer en las posibilidades que tenemos para ser creativos y encontrar soluciones a laas dificultades, cultivando esta característica en los niños.


Mª Pilar Gómez San Miguel, madre, maestra y asesora familiar

Más aire libre






La mayoría de los padres sabe por experiencia que cuando los hijos pasan muchas horas seguidas dentro de casa la tensión comienza a acumularse, aparecen los conflictos por cuestiones nimias y todo el mundo parece estresado y de mal humor.


En efecto, jugar al aire libre es una de las actividades más beneficiosas que podemos ofrecer a nuestros hijos y escolares. Una investigación llevada a cabo en colegios españoles por José Antonio Corraliza, catedrático de Psicología Ambiental en la Universidad Autónoma de Madrid, demostró que los niños que vivían y estudiaban en entornos más naturales eran capaces de afrontar mejor las situaciones adversas.

No es tan extraño si nos paramos a pensar en cuál es nuestro estilo de vida y cuál nuestra naturaleza: somos seres vivos en casas asépticas, edificios de hormigón, acero y plástico, con un pasado de superviviencia, caza y recolección que ahora dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo a permanecer sentados privilegiando la actividad cerebral intelectual sobre la física.

Cuando hablamos de un niño que juega solemos imaginarlo en su habitación con sus juguetes o bien sentado ante una consola u ordenador. Un niño, un adolescente, pueden tener amigos en la Red y no encontrar a nadie con quien salir a jugar a la calle. Y nuestros colegios no han entendido esto, ya que los escolares tienen media hora de descanso, muy pocas actividades en el exterior, y sus juegos suelen desarrollarse sobre suelos de hormigón. Amén de las actividades extraescolares que suelen desarrollarse mayoritariamente en espacios cerrados. Así, un niño puede pasar varios días seguidos sin sentir el sol, el viento o la lluvia, sin estar al aire libre.

Es un derecho de la infancia, y de todos, disfrutar de lo verde, de la vida, y aprovechar los espacios exteriores para desarrollar el juego, relacionarse y aprender. Es una cuestión de salud, equilibrio emocional y desarrollo sano.

Maria Pilar Gómez San Miguel, madre de tres niños, maestra y asesora familiar.
Crianza en Familia




Autocuidado para padres


Las madres y padres que trabajamos en casa ocupándonos de su buen funcionamiento y de la crianza de los niños hemos hecho una opción -en muchos casos consciente y reflexionada- por dedicar gran parte de nuestra energía y preocupaciones a acompañar a los niños desde su nacimiento con la presencia constante de un adulto, que se convierte en su figura de apego principal ya que, dada la estructura social actual y el modo de vida, es casi el único modo de garantizar ésta. Sobre todo en familias monoparentales y en aquellas en que un miembro de la pareja pasa muchas horas fuera. Así, nuestras energías están puestas casi siempre en atender las necesidades de nuestros hijos.

Se trata de una tarea agotadora, porque requiere energía física y en especial, psíquica, para estar conectados con los menores, responderles, averiguar qué necesidades tienen cuando no saben expresarlo, mantener el buen humor... En definitiva, una serie de autoexigencias necesarias para una buena educación emocional de nuestros niños, aunque excesivamente ambiciosas desde cualquier punto de vista. Ningún adulto puede estar disponible 24 horas día tras día: para tener fuerza es necesario beber de alguna fuente que nos ayude a recuperarla, personas con las que compartir las dudas, las frustraciones, la responsabilidad.

Reconocer que los adultos tenemos necesidades y requerimos espacios propios es saludable para nosotros y para la relación que queremos tener con nuestros hijos: un modo de evitar que se instale el rencor y el mal humor en las relaciones familiares. Porque si nosotros no somos capaces de reconocer nuestras emociones y darles respuesta, ¿cómo podremos guiar a nuestros hijos para que aprendan a gestionar sus propias emociones? Puede que nos encontremos bloqueados durante algún tiempo para percibir ésto, por la costumbre de hacer lo que "debemos". Porque llevamos años desconectados y desconocidos para nosotros mismos. Sin embargo, es posible reaprender y redescubrirnos, y herramientas hay muchas. Sólo hace falta tener la valentía para cambiar y salir de lo conocido, aventurarnos en un territorio emocional nuevo, y así encontrar el equilibrio que nos convierta en padres que cuando estamos con nuestros hijos estamos al 100%, en vez de entregarles limosnas de tiempo durante el día porque estamos deseando escapar un rato de la rutina diaria.

Maria Pilar Gómez San Miguel
Crianza en Familia